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Historia

Soy vallisoletano, y hace 22 años los avatares de la vida nos trajeron a mi mujer Anabel y a mí a Málaga, al restaurante familiar de sus padres, Tito y María. Allí, en el acreditado local de mis suegros y siempre con la compañía de mi mujer, a la que debo todo lo que sé de este oficio, se me despertó la pasión por la gastronomía.

Tras varios años de experiencia y aprendizaje decidimos montar nuestro propio restaurante, el “Miguel”, pues por mi nombre toda la clientela que hoy me honro en tener, a la que siempre estaré a gradecido por su fidelidad, su apoyo, consejos y críticas.

Intentamos hacer una cocina honesta y con criterio, sobre las bases gastronómicas de siempre, con la sencillez de los sabores familiares de nuestra memoria gustativa, pero con un espíritu de renovación permanente, para no cansar a nuestros clientes ni a nosotros mismos con la rutina.

Ello nos obliga a mantener una cocina muy viva, gracias a la experiencia y el esfuerzo de Javier Boal y su equipo, Reme y África, manteniendo el listón muy alto en todos sus platos, que se someten cada día al escrutinio de nuestra clientela. Para conservar el nivel se requieren unas materias primas de primerísima calidad, lo que conseguimos gracias a la red de colaboradores y proveedores con los que llevamos muchos años trabajando, que saben de nuestros criterios y las exigencias que imponemos a su mercancía.

“Miguel” es un restaurante y también una filosofía: la de que nuestros clientes amigos se encuentren como en casa desde que entran hasta que salen, por la calidad de sus platos y por el trato recibido.